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UN HOMBRE QUE HIZO REALIDAD UN SUEÑO... FE Y ALEGRIA...
 
 
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El milagro de Fe y Alegría se debe en gran medida al impulso y tenacidad de un hombre, el Padre José María Vélaz. Él, con su personalidad, determinó el ser de la institución y en gran medida su identidad. Esta es la herencia que el fundador dejó para que nosotros seamos hoy lo que somos.



Vélaz, en Fe y Alegría, no es sólo una nostalgia de los tiempos gloriosos o el recuerdo agradecido de su carismático fundador; sigue siendo una presencia sin la cual no es posible comprender, no sólo la historia, sino tampoco la identidad actual.

A los comienzos de este libro hay un capítulo que se titula: "cómo se hace un fundador". Ahora quiero detenerme con más detalle para observar cómo es ese fundador: su psicología, sus ideas, sus realizaciones y proyectos.
Los diez países que acabamos de recorrer en los que ha puesto su carpa Fe y Alegría con su historia densa y su latido propio; sus miles de alumnos y docentes; sus centenares de colegios; el colorido de carisma y de vida diversa de más de 80 congregaciones religiosas que alientan sus centros; toda la tinta impresa que ha hecho verter Fe y Alegría, todas las horas radio y las horas T.V. que la han presentado y han hablado de ella... nos llevan a recordar del "Mio Cid" aquella frase: "qué buen vasallo si hubiera buen señor". Resultó que aquí "hubieron" muy buenos acompañantes de Vélaz. Pero hubo también muy buen señor. La talla fuera de serie de Vélaz explica mucho de lo que hoy es Fe y Alegría.
1. NADIE PUEDE NEGAR QUE ES UN PENDULO
La psicoterapia Guestalt, así como otros enfoques psicológicos, repiten y recuerdan constantemente que la persona humana es un cúmulo de polaridades. Es un péndulo inquieto que va zurciendo su historia brincando de un polo a otro: consolación-desolación; tristeza-alegría; fortaleza-debilidad...
Vélaz no escapó a esta constante de la persona. En su biografía aparecen rasgos opuestos que confirman dicha constante. Quiero fijarme en cuatro pares de polaridades de Vélaz.
Jesuita rebelde - Jesuita obediente. Los Superiores le temen a Vélaz porque les presiona, les reta, les acorrala; se les escapa de las manos. Sus tonos orales o escritos muchas veces hacia ellos son desnudos aceros desenvainados. Y a la vez Vélaz produce el testimonio elocuente que reporté en páginas anteriores y que me lo confió en el año 66 en el aeropuerto de Lima su gran amigo y gran economista el padre Pernaut: "Vélaz es el jesuita a quien le he visto hacer más actos heroicos de obediencia".
Dentro de su cuota de rebeldía como jesuita está su estilo de vida "por libre" en cuanto a pedir permisos o a vivir en comunidad respecta. El era mucho corcel para someterse a bridas de campana, horarios conventuales o vida en común -comunitaria- con sus compañeros jesuitas. Cuando en un momento dado -a la altura de los años 68-69- se planteó que un grupo de jesuitas -incluido él- y que trabajaban en Fe y Alegría vivieran juntos en comunidad en una casa destinada a ellos, Vélaz descalificó la propuesta ya que él no quería "favorecer un jardín de infancia donde se estuviesen haciendo cariños unos a otros".
Los últimos años de su vida Vélaz los vivirá solo, en Mérida y el Masparro. Sin comunidad: como juglar que canta con su vida la soledad y la libertad que había escogido en la montaña; al mismo tiempo que desgranaba en su vihuela de escritos y tertulias el quejido repetido de sentirse abandonado. Este jesuita rebelde a vestirse muchos uniformes regulares de la orden es el jesuita amante de su Institución que, donde quiera que injerta un nuevo esqueje de la nacida Fe y Alegría, lo pone bajo las órdenes y tutela de la Compañía de Jesús.
Como lo dije anteriormente Vélaz siempre ofreció a la Compañía de Jesús, de los diferentes Países que visitó para implantar Fe y Alegría, la dirección y el gobierno de la Institución. Y redactó los Estatutos de Fe y Alegría de los diferentes países dejando muy amarrada la vinculación de Fe y Alegría a la Compañía de Jesús, siempre que las circunstancias y la legislación vigente de cada uno de los Países se lo permitieron.
Debilidad - Fortaleza. Cuando saludé por vez primera a Vélaz en Venezuela a la altura de noviembre del año 64, lo hacía en una enfermería del noviciado de los jesuitas en Los Teques. Vélaz convalecía entonces de su último infarto. Digo último porque no había sido el único. Pocos meses más tarde en Agosto del 65 nos encontrábamos juntos en Lima dando los primeros pasos para la fundación de Fe y Alegría en el Perú. Aquel día el Club de Leones de Lima nos había invitado a uno de sus almuerzos habituales en el Hotel Crillón para que habláramos y expusiéramos lo que era Fe y Alegría. A la salida del almuerzo el caminar de Vélaz por la calle Colmena era lento y su respiración jadeante. En el momento en el que íbamos a cruzar la avenida Wilson, Vélaz se vuelve hacia mí y me dice: "Viejo, la máquina ya está gastada y es poco lo que podrá durar". Entre consolador y convencido de su fortaleza le repliqué que nadie sabíamos cuándo nos íbamos a morir y que él duraría aun muchos años. Acerté. Vélaz siguió sintiendo su corazón muy deteriorado. Pero no bajó la guardia en su trabajo, viajes, empuje. En el año 74 su corazón desciende a mínimo en un picado peligroso. Herido con debilidad de muerte Vélaz en silencio, solo -rúbricas tradicionales de su firma- viaja a Houston y se somete a una operación de corazón. Moriría en el 85, veinte años después de su presagio en Lima. Vélaz vivió más allá de sus infartos, de las previsiones y de su debilidad porque quiso vivir. Porque en su enfermedad como en otros reveses de su debilidad se catapultaba a la fortaleza.
Duro de pelar - Caballero. Duro de pelar o difícil de dar su brazo a torcer. En una discusión, en un debate encendido creo no recordar que Vélaz diera nunca su brazo a torcer. Su elocuencia era muy fuerte, su erudición muy grande, puyaba hasta hacer saltar las lágrimas y pedir perdón o concederle al otro la victoria si así lo requerían los hechos era demasiado pedir para él en aquel momento.
Pero si Vélaz, inteligente y noble, repasaba la película de la discusión o del encuentro acalorado y descubría que tú tenías la razón, a la mañana siguiente en el desayuno, en un pasillo, o en un carro con un gesto, con un comentario, con un detalle preñado de mil palabras te rendía su aceptación, su aprobación o su aplauso a lo que tú habías defendido, con la elegancia y el señorío de un gran caballero.
Dureza - ternura. Lo he visto echar de Fe y Alegría a compañeros jesuitas con el tono adusto y la palabra hiriente. Lo he visto protestar y reclamar a los superiores con dolor mal contenido. Lo he visto sacudir el látigo de su verbo sobre políticos y funcionarios de los Ministerios de Educación insensibles a los reclamos económicos de Fe y Alegría.
Y lo he visto dulce y tierno comentando y celebrando el trabajo oculto y heroico de muchas religiosas que trabajan en Fe y Alegría. Lo he visto ahogada la voz y humedecidos los ojos cuando se le ha hecho un acto de agradecimiento sobre todo si quienes lo protagonizaban eran niños de barrio. Lo he visto conmovido y roto ante la enfermedad o la muerte de un ser querido.
Estos pares de polaridades no agotan ni con mucho la foto de Vélaz. No resisto la tentación de trazar algunos rasgos sueltos de su personalidad.
Vélaz era hospitalario. Su hospitalidad era proverbial. Brindaba hospitalidad a su mesa; a dormir bajo su techo, a mostrar todo lo suyo: escritos, ideas, realizaciones, talleres. Vélaz era incansable para enseñar al visitante el país o la ciudad donde se encontraba.
Menos mal que Vélaz era de una erudición extraordinaria, de una narrativa precisa y colorista y de unos conocimientos vastísimos porque de lo contrario hubiera sido agobiador escucharle sus charlas interminables, sus largos monólogos encantadores.
Yo le decía que era un vicioso de la palabra. Cuantas veces salí furioso de mis encuentros con él porque llegaba con mi agenda repleta de temas a tratar después de un viaje, gestión o prolongada ausencia y al término de tres largas horas de encuentro sólo había podido empujar como entre rendijas de la conversación dos de mis ocho o diez temas. Lo que se traducía en cinco o diez minutos de mis intervenciones frente a horas largas de su embrujada conversación.
Sus dotes de parlanchín contumaz fueron objeto de celebradas anécdotas. Oigamos una. Sucedió en un país fuera de Venezuela. En la casa de los jesuitas donde yo me hospedaba en la capital de ese país había un jesuita ya de edad, hombre muy culto, lector empedernido, terror -"cariñoso"- de los habitantes de aquella casa si te agarraba en comidas o tertulias porque su avasallamiento locuaz te tumbaba. Pues hete aquí que, a dicha casa, anuncia Vélaz su llegada. En seguida corren los comentarios y se fabrican las apuestas: En la tertulia de esta noche después de la cena quién se prevé como ganador: el padre de la casa ya mencionado o Vélaz?
Gran expectativa en la sobremesa. Cada apostador animando silenciosamente a su representante. Pero Vélaz ya en el primer "round" se apoderó del "ring" y redujo a silencio a su desconocido e impensado contendor.
Un último rasgo: su sonrisa. Me di cuenta de este dato cuando estuve revisando varias docenas de fotos suyas. Es llamativa, por lo repetida, la sonrisa que ostenta en la mayoría de ellas. Hubiera sido una ironía que el fundador de una institución cuyo segundo apellido es alegría, hubiera aparecido triste. En Vélaz había mucha congruencia en toda su vida y en toda su persona. Y su sonrisa era una de las mensajeras de su granítica congruencia. Y junto a su sonrisa su risa en cascada al celebrar un chiste, una anécdota de humor o una broma.

2. DATOS AUTOBIOGRAFICOS
Vélaz, como toda persona, va escribiendo su autobiografía a lo largo de su vida. Muchas veces dirá: "éste soy yo" en datos envueltos en cuartillas salidas de su pluma o en relatos que manan de sus labios en charlas y tertulias. En otras ocasiones, sin decirnos explícitamente "éste soy yo", son sus proyectos, viajes, construcciones, polémicas, conductos... quienes se hacen autobiografía.
Vamos a fijarnos sin embargo ahora en algunos trazos donde realmente Vélaz nos avisa, explícitamente, cómo es él.
A finales del año 75 Vélaz se dirige a Mérida. A S. Javier del Valle. Los terrenos de S. Javier, numerosas hectáreas, los compró a favor de la Compañía de Jesús cuando él era rector del Colegio S. José como quedó narrado al comienzo de este libro. Más tarde, ya fundada Fe y Alegría, Vélaz le compró estos terrenos a la Compañía de Jesús para Fe y Alegría.
Siempre Mérida le cautivó a Vélaz. Y estos terrenos en barbecho de S. Javier siempre fueron un imán para su imaginación y un reto siempre en almacén.
A mediados del 75 entre malhumorado con los superiores jesuitas, porque le censuran demasiado, molesto con algunos compañeros jesuitas de Fe y Alegría porque no se avienen con él; y, guardando en su faltriquera la carta oculta de realizar sus muchos sueños para S. Javier del Valle, Vélaz lía su hatillo y monta su éxodo a Mérida a tejer su centón de soledades, arborización, talleres, escritos e internados.
A las pocas semanas de llegar a S. Javier del Valle, en enero del 76 precisamente, Vélaz escribe.
Al amor de la lumbre, cobijado en soledad y con el embrujo de sus vecinos naturales los bosques y los páramos Vélaz aprieta la lanceta de su pluma contra la piel de su alma en apariencia insensible y callosa. El manantial hace riachuelo denso, lleno de color, de dato inédito, de penas y alegrías escondidas, de latido apasionado y hunde su cauce cada vez más crecido en cuartillas exquisitas donde Vélaz se asoma, se confiesa, se retrata como persona.
Vamos a transcribir literalmente muchos de los relatos autobiográficos que narra en este momento. Primero los que tienen que ver con lo que él titula su imaginación creativa.
"Es hoy Domingo 25 de Enero-76. En todo el contorno de montañas de San Javier del Valle Grande, resuenan las explosiones de los cohetes que acompañan en las casas de las laderas, las comitivas de las Paraduras del Niño: Hermosa Tradición Andina que me gustaría recoger en todas sus variantes.
"Todos los trabajadores están de fiesta y se han ido. La cordillera está envuelta en un gran telón de niebla. Estoy pensando en la continuación de Fe y Alegría que debe durar para servir. Trato al mismo tiempo de recordar cómo empezó esta aventura.
"En las regiones por las que volaba mi ensueño infantil hay muchas aventuras semejantes. En todas, logro extraordinarias realizaciones. Muchas son conquistas misionales de la persuasión de mi Fe. En todas el comienzo es insignificante. En todas hay pobreza, dura constancia, sacrificio y éxito muy grande. Por ejemplo, soy pastor en una región generalmente montañosa y desierta. Mi primer refugio es una choza donde sólo cabe mi cuerpo. Sentía un gran placer en esto y en los viajes me atraían amorosamente las cabañas más rústicas y elementales. Nunca mejoro mi casa. Empiezo con una oveja, con dos, con cinco. Trabajo a jornal, para ahorrar y comprarlas. En mi cabaña no hay cocina. No recuerdo que estuviera previsto nada referente a mi alimentación. El rebaño crece poco a poco. Son los años difíciles del comienzo. La progresión continúa. Hay tempestades, invierno cruel, pero el tiempo es un deleite y los años no cuentan. No recuerdo ninguna enfermedad en esta empresa. Socorro a un Ermitaño cuya cueva descubro buscando mi ganado. Lucho contra las fieras a las cuales venzo. Los progresos empiezan a ser manifiestos, pues el rebaño tiene en la multiplicación natural un enorme auge. En esta etapa estoy disfrutando al ver las colinas cubiertas de balidos y resbalando sobre ellas la masa blanca, interminable de mis ovejas. Pero con el éxito estoy ya al borde del desenlace y del desencanto. Me aburro de tanto triunfo: Son veinte mil, cuarenta mil ovejas... ya me fastidia la multiplicación y dejo el cuento fatigado.
"Otras veleidades tan imaginarias como sabrosas podían estar en un País de Misión generalmente en China o en África. Las conversiones llevaban el mismo ritmo de multiplicación que las ovejas. Hay que notar que a los once años cuando estudiaba Geografía Universal con un extraño placer, adquirí un conspectus físico y político de toda la Tierra. Me sabía con detalle centenares de páginas de datos. Nunca he sabido más Geografía que entonces y lo mismo sucedió cuando estudié a los trece y los catorce años Historia de España e Historia Universal. Nada de memorismo, auténtica erudición y complacencia de tenerla. Nadie me dio ánimos para ello y ahora me pregunto de dónde nació un interés tan gozoso por estas materias humanas del bachillerato, al mismo tiempo que desdeñaba las Matemáticas. Más, sobre todo, la Aritmética Razonada y el Álgebra. No tanto la Trigonometría y la Geometría.
"Sin embargo manejaba las cuatro operaciones de memoria y de modo instantáneo los cálculos en el sistema métrico decimal al que tenía gran cariño.
"Recuerdo un sueño hispanoamericano tumbado en una cama alrededor de los nueve años en que después de haber estudiado la geografía de nuestra América en el Instituto O'Higgins de Rancagua (Chile) yo realizaba la conquista militar de todas nuestras naciones hermanas, unificándolas en una Poderosa Compactación.
"Quién estimuló este tipo de proyectos fantasías unitarias hispanoamericanas? No lo recuerdo. Sería mi madre...? Algún profesor del Colegio...? o venía de la mera lógica inexorable de niño, que ya miraba, lo mismo que he mirado toda la vida, como una aberración inconcebible la dispersión suicida de nuestras Repúblicas Hispanas...?
"Leía desde los siete años todos los cuentos que cayeran era mis manos. Tenía una abultada colección de los llamados Cuentos de Calleja. Oía con rapacidad los cuentos de aparecidos y fantasmas en los que se complacían morbosamente nuestras criadas chilenas.
“Las auto narraciones militares necesitaban muy poco estímulo para alimentar mi imaginación. Recuerdo un cuadro mural que había en la clase de Preparatoria para ingresar al Bachillerato, que dirigía con gran sentido pedagógico el Hermano González. Hacía sólo unos meses que había yo llegado con diez años a España, desde mi Chile natal...
"Este tipo de placenteras y sistemáticas elucubraciones tenían lugar en un estudio de dos horas que nos prodigaba la pedagogía de entonces, los jueves, los sábados y los domingos en el Internado de San Francisco Javier de Tudela Navarra, que dirigían los PP Jesuitas.
"Mis manos estaban sobre la frente, haciendo pantalla delante de un libro de Matemáticas, cuyas hojas pasaba de vez en cuando sin leerlas. No sentía ningún deseo de interrumpir estos ensueños, pues me complacían profundamente. Deseaba esos largos estudios para alimentar esa necesidad interior.
"Nunca hablé de esto con nadie. Pero me acompañaron estos ratos felices durante todo el Bachillerato. Cuando entré Jesuita, pedí a los dos años y medio, pues antes no se podía, mi destino a la Misión de China. Durante los siete años en Tudela había leído ávidamente, mes tras mes, el Siglo de las Misiones y como consecuencia mi panorámica del mundo chino, japonés, hindú, africano y oceánico era bastante rica y matizada. También me interesaba vivamente el mundo protestante, pero mucho más el cismático u "ortodoxo".
"Fui destinado a China y sólo un brusco viraje, ajeno totalmente a mi voluntad, me puso en Venezuela.
"Por qué razón he recordado todas estas cosas...? Porque hace pocos años empecé a pensar de donde venía Fe y Alegría, pues yo no encontraba respuesta satisfactoria, hasta que, como en un chispazo que alumbraba la oscuridad, recordé los ensueños que ahora he anotado aquí y otros muchos semejantes.
"Desde ese momento encontré una gran semejanza entre mis aventuras imaginarias y Fe y Alegría que también trae en sus raíces un esfuerzo imaginativo en el que yo, como lo llevo dicho, tenía un fuerte entrenamiento.
“Cuando los estudios humanísticos me unieron estrechamente a Cicerón o a Demóstenes o mejor dicho al rudo deber de traducirlos de sus lenguas originales, lo mismo que a Horacio, Virgilio, Ovidio, Homero y Sófocles, trabajé tesoneramente, pero creo que una fuerza oculta y vital quedó en mí casi aplastada. Después la Filosofía Escolástica me abrió los horizontes de la rígida intelectualidad deshumanizada, pero todavía contribuyó más para que yo no tuviera conciencia de donde estaban mis fibras profundas y que no las considerara positivas.
"Me acostumbré a ver la imaginación como un estorbo para el pensamiento puro y para la oración.
“Pasaron muchos años de trabajo y de golpes injustos para que éstos me llevaran inconscientemente a usar la imaginación creativa aunque sin caer en la cuenta de ello.
"Dos fuertes injusticias me desterraron a la soledad y entonces instintivamente empecé a utilizar sin saberlo mi imaginación, el sentido del crecimiento, el áspero saber comenzar sin nada como en mis cuentos, la austera paciencia, el temor y el desprecio a las obras pequeñas, tan cercanas a la nada, el ahorro de energías malbaratadas en la dispersión, el no terminar las cosas cuando ellas crecen solas, el fiarme de las personas y el empleo sistemático de la persuasión razonada y emotiva de los que podían hacer las cosas mejor que yo, despertando sus motivos profundos de humanidad y su cristiandad.
"Venezuela me situó en ese orden de valores. Percibí sin poderlo razonar demasiado, que estaba en un País de Misterio, de contrastes y de enorme germinalidad que amé de todo corazón. Encontré una sintonía entre el ambiente venezolano y las marcas hondas que habían dejado mis primeros diez años de vida en suelo suramericano. No sé dar razones de algo que tuvo el sabor de un reencuentro. Sería el común denominador hispánico, muy acentuado en mi familia? Sería que para mí Nostramérica era, como fue para mi padre, un reto incitante para la aventura...?
"La disciplina y la ascética jesuítica estaban hondamente impresas en mí, pero la Compañía Oficial en esa etapa me maltrataba y sin yo comprenderlo me orillaba hacia el vuelo personal y solitario.
"Ahí nació Fe y Alegría. Fue una respuesta al desafío de la miseria con la que me encontré de modo frontal. Me conmovía profundamente, al mismo tiempo que mis Superiores me daban a entender que no contarían conmigo para nada importante. Así empezó esta nueva obra de la fantasía y de la decisión de ser. Al no quererme, me abrieron el maravilloso camino de la Libertad. Tengo que añadir que aunque he tenido un temple religioso muy desacralizado, he bendecido repetidamente a la Providencia que de un modo oculto me preparó un camino que correspondería a los substratos más vigorosos de mi manera de ser". ( )
Dos datos autobiográficos más refuerzan este capítulo de su "imaginación creativa" en algunos de sus tópicos. Datos recogidos en el mismo escenario de S. Javier del Valle hilados en el suave girar de la cinta grabada.
Vélaz pensando en grande, realizando en grande, siempre estaba descontento de sí: "Yo ese sentimiento siempre lo he tenido: De que es muy poquito lo que estamos haciendo. Entonces y ahora. Nunca una satisfacción de haber logrado algo me ha calmado. Una cosa peculiar pero siempre lo he tenido". ( )
Y con relación a su visión Hispanoamericana, de la que también nos habla, comenta en otra ocasión:
"Yo había aterrizado en otro orden de intereses que era el de una fusión Hispanoamericana. Y eso no eran divagaciones mías sólo. Sino que el padre Quintana que hoy es director o decano de la Facultad de Pedagogía de la Universidad Javeriana y el ex-padre Pardinas que era un mejicano, nosotros, a nivel de haber terminado la Tercera Probación o estando ya terminando la Teología, siempre, las pocas veces que nos vimos -porque nunca fuimos compañeros en el mismo sitio sino que teníamos encuentros fortuitos- siempre programábamos algo que pudiera ser un núcleo jesuítico de acercamiento de nuestros países. Tendiendo, directamente, a la fusión política. Yo eso lo pensé más en solitario, concretamente, en Tercera Probación. Y tengo escritos de Tercera Probación donde (se ríe) redacté unos especie de Ejercicios Espirituales, sin el título, no... Ejercicios... decía de toda Hispanidad. Algo así. Es decir el común denominador de todos nuestros Países Hispanoamericanos era lo hispánico. Entonces la idea Bolivariana de fusión o por lo menos de federación tenía en nosotros un gran eco. Y creíamos que eso había llegado. Un tiempo en que el mismo acoso imperialista anteriormente de Inglaterra, actualmente de EE.UU. y de cualquier gran país mundial, nos iba a reducir a ser ratones frente a un poder que nos iba a absorber. Entonces la única respuesta era la unión". ( )
Después de narrarnos cómo operó en él su imaginación creativa, nos entrega, en otro puñado de confidencias autobiográficas lo que supuso para él, como persona, el comienzo y el trabajo en Fe y Alegría.
"En la vida hay momentos de angustia en los que se ve que hay que determinarse y comprometerse totalmente aunque un torbellino de incertidumbres oscurecen el camino para cumplir ese enorme compromiso.
“Para mis compañeros estudiantes era aquella una peripecia transitoria en su vida estudiantil...
"Para mí se trataba de una elección para toda la vida que tomaba cuerpo en la más absoluta soledad. Era sin embargo un comienzo vago que llevaba dentro la identidad de tendencias muy profundas. No recordé entonces mis sueños infantiles como una señal de que la aventura iba a deslizarse por el cauce más íntimo de mi manera de ser.
"Aquella estructura primitiva y original estaba soterrada por años de disciplina académica y ascética. Revivirla fue un fenómeno vital, casi inconsciente en que la realidad había tomado el mando y me empujaba, como a un náufrago, a valerme de todos los recursos, que estuvieran dentro de mi pellejo...
“Los universitarios por razón de transitoriedad estudiantil, pronto me dejarían solo. La Universidad Católica estaba casi naciendo y no entraba en sus planes una obra de extensión social, como la que yo estaba dispuesto a emprender.
"Creo que entonces en el reto del aislamiento y de la impotencia retornó a mí sin saberlo la misma voluntad imaginativa, que cuando, sin ninguna oveja, trabajaba en mis sueños infantiles, como peón, para ahorrar de mi hambre, lo suficiente para comprar la primera, la segunda y la tercera oveja y así poner los primeros escalones para llegar a las cuarenta mil o a las sesenta mil.
"Nunca fue la inconsciencia la razón de co-menzar. Yo había dirigido seis años un Colegio importante y conocía los costos de la educación, amén de los problemas de búsqueda y coordinación de un personal de Profesores y Maestros. Qué sería por lo tanto pensar en miles y miles de alumnos, que no podrían contribuir en nada a sufragar sus gastos educativos?.
"Luchar contra la ignorancia extendida en tan gruesas y extensas capas populares, era equivalente a emprender una obra gigantesca para una sola persona. Por su misma naturaleza había que afrontar desde el comienzo el problema esencial de la cantidad. De lo contrario caería en una obra tan pequeña e inútil como simbólica. En los meses de gestación de Fe y Alegría, este era el aspecto terrible y dominante, pues lo apoyaba la razón con toda su claridad, presentándolo como una Obra Imposible. No sólo Imposible sino como un Calvario de innumerables estaciones dolorosas donde la empresa imaginada, tropezaría con las cadenas del "Imposible Parcial", que al ser derribado a fuerza de sacrificio, volvería a cerrar el camino unas pocas cuadras más allá.
"Entonces fue obvio pensar en cuantos encontrarían en esas interminables dificultades, la razón de su desánimo. Esta sería una tarea de muchos, de muchísimos compañeros de esfuerzo y de entusiasmo, pero también por la lógica de la excesiva tensión, una historia con muchos fatigados y con algunos desertores.
"Quisiera poder decir que la caridad, el verdadero amor de Dios fue mi sostén y mi motor en aquellos momentos decisivos, pero soy demasiado realista para no pensar en la parte de motivos más terrenos y personales que tuvieron una participación decisiva.
"Siempre pensé y fue lógico con el ideal de dar la vida por una causa justa, o valiosa pero el yo a veces escondido, a veces transparente, a veces disfrazado no acepta que un don tan grande sea sin honor, sin una buena memoria y sin un reconocimiento.
"Son los tributos que exige aunque se atreva a dar la vida por Dios y por sus hermanos. El amor puro y absolutamente desinteresado hacia Dios y hacia los hombres es una perfección que envidio porque hace felices a los Santos y que por no tenerla me he visto obligado apagar de sobretasa los golpes del desagradecimiento y la amargura de los juicios injustos.
"Sin embargo, como escogí vivir con Fe y Alegría, estas dos compañeras, después de breves eclipses, han dorado la parte más positiva de mi vida". ( )
Y ahora sentado en el kilómetro 65 de su carrera abre de par en par las ventanas para que la luz rastree hasta el último rincón y escondrijo de su alma. Alma sincera. Alma valiente.
En estos momentos estoy sentado junto a la chimenea. Unos gruesos leños de cinaro me dan su amor en su calor dulce, después de la cena. Anochece detrás de mis ventanas. La niebla ha envuelto la casa. Es grato a los 65 años acercarse al fuego.
"Al morir esos palos en la hoguera me dan todo su pausado crecimiento de largos años y toda su historia. Una vida para el suave bienestar de esta noche. Su lumbre me acompaña como un ser vivo. Las pequeñas banderas puntiagudas de las llamas ondulan rápidas y palpitantes. Quisiera a un lado un amigo a quien contarle anécdotas y sucedidos. Pero me gustaría más que me ayudara a interpretar lo que yo quiero en estos momentos.
"Quiero descanso, quiero paz, quiero un tiempo fértil antes del fin. Dudo a veces si quiero la verdadera paz o solamente que me dejen en paz.
"Quiero el reconocimiento de mi tarea de los 20 últimos años o quiero sobre todo su perduración? He vivido con una idea, con un propósito que ha aglutinado planes y acciones, viajes y lecturas, temores y esperanzas, ocios y tensiones, rabietas y contrariedades, ilusiones y ensueños, apremios y decaimientos, mis pocas oraciones y mis remordimientos.
"Siempre he observado que entre las personas que me conocen más de cerca son muchos más los que me admiran que los que me quieren.
"Será porque he sido siempre desprendido con las personas que yo mismo he ayudado a crecer...?
"He dicho que no me atormenta la duda aunque es cierto que me gustaría una mano amiga que socavara estos matorrales interiores..."
"No hay nadie al lado mío. El silencio es espeso sin embargo quisiera como nunca, preguntar y saber. Que una mano firme y amiga metiera el bisturí por todas mis interioridades para descarnarlas y quizá también para desenmascararlas.
"Después de recorrer estas generalidades personales mis pensamientos recaen en esta casa, en esta finca. Estoy voluntariamente aquí por una contradicción personal y por lo que en este momento considero un juicio injusto. El tamaño subjetivo de la injusticia se va disminuyendo porque se me han cicatrizado pronto las heridas. Sobre todo cuando cumplo con aquel consejo: "Busquemos cosas que hacer y nos olvidaremos de las cosas".
"Estoy haciendo cosas materiales, como caminos, pequeños puentes, desagües, construcciones rústicas, plantando muchos miles de árboles, que gocen los que han de venir y yo no conoceré. Todas estas cosas me acercan a la Paz". ( )
Es llamativo el número de veces que Vélaz habla de soledad, su soledad. Soledad buscada o soledad de pionero? Soledad columpiándose entre escogida y obligada. Pero soledad. Y a Vélaz le estremeció su frío. Por eso reclama también en varias ocasiones el calor de un amigo que mitigue el hielo que le ha envuelto y le envuelve. Nunca Vélaz dejó que a su pluma la oxidara el sueño y la mantuvo siempre en vigilia disciplinada. Años antes de sus soliloquios al calor de los tizones merideños, escribió varias poesías, prosa acicalada. Una de sus "poesías" la titula "Palabras". Con este sayo semántico quería, una vez más, cubrir el rubor de su ya sentida soledad.
..."necesito palabras
pedazos de alma
porque no soy roca
no soy arena,
tengo fibras heridas
debajo del barro
debajo de la cara
debajo de los ojos
debajo de las manos
la soledad
me ha cubierto
pero nunca me ha besado
me ha dicho sus secretos
y yo le he contado
los míos.
Nunca me ha
llamado por mi nombre
He caminado
mirando a mis hermanos
he esperado
todos los siglos
que guarda una corta vida
He soñado
Pero nunca llegó
la palabra hermana
ajena de la cortesía,
más honda que el cariño
La que puede
taladrar con su luz
el sentido de la vida
de una sola palabra
para cruzar todos los abismos
Dónde estás palabra
amiga,
Palabra engendradora
Palabra perdida".
Vélaz confiesa su profunda fe, su Cristianismo, su amor a Dios. Y anuncia los peldaños del éxito y del triunfo por los que ha escalado para brindarle un servicio más multiplicado a Dios. Ahí están sus éxitos. No sabe pronunciarse sobre si van delante, con o después de Dios. De cualquier forma los contabiliza como frutos de los talentos que se le entregan.
"No sé si ha sido más fuerte en mí la voluntad de servir o el tesón de triunfar. Desde niño quise quemar la vida en un servicio heroico, pero en las novelas de mi imaginación siempre lograba el éxito.
"No me afana en estos momentos la duda o el arrepentimiento, creo que tengo marcado un camino y que mi rumbo está escrito. Mi mano y mi corazón titubean repentinamente pero mi derrotero sigue irrenunciable. Me asombro a veces de esto. Será que servir a los más pobres es grato a Dios y hace volar a uno sobre su propio barro?
"A veces pienso que me salvarán las grandes abstracciones y me condenarán las concreciones. Pero mirando esto último me sorprende el hecho de que encuentre en mi juicio tantas concreciones favorables. Esto me hace pensar que debajo de mi egoísmo hay una corriente salvadora. Es oscura, pero pareciera tener una fuerza ajena que le infunde continuidad y permanencia..." ( )
En el mismo marco Merideño Vélaz sigue amontonando pinceladas en su autorretrato. Y con fecha 31 de marzo del 80, a los veinticinco años exactos del primer balbucir de Fe y Alegría, Vélaz escribe su testamento espiritual:
"Estoy pensando en vosotros,
En los que vendrán.
Estoy levantando Escuelas y Talleres
Para una nueva Juventud.
Trazando caminos
Para pasos que no serán los míos.
Acumulando libros de Arte,
Llenos de esperanza.
Porque la belleza
Es la más grande mina de esperanza.
Alistando Maestros que os miren como hijos
Pues seréis sus herederos.
Pensando flores,
Que alegren vuestras existencias,
Al perfumar vuestros corazones.
Ordenando árboles
Cuya piedad
Podría cubrir mi tumba.
Formando bosques
Que se abrazarán a la montaña
Transformándola en Santuario
De paz, de poder y armonía.
Para vosotros los que vendréis,
Para los que no conozco, pero amo,
Para los que todavía no han nacido,
Para la niña triste,
Que no conoció el cariño,
Para el huérfano
Cuya Universidad ha sido el desamparo,
Para los que no tienen voz
Que les defienda,
Para los que nunca han visto
Una casa donde habita el Amor.
Del bosque salvaje
Quiero hacer un parque,
Donde los caminos y senderos
Exploren el secreto
De las grandes arboledas,
Desentrañen la palabra,
Que sólo pronuncia rumores
Gritos y quejidos lejanos,
Que sepa comprender el lenguaje
Del viento agudo,
O de la brisa tranquila,
Que entienda las voces profundas
De la calma y del silencio.
Quiero inventar
varias cabañas y refugios
De talante amigo,
Donde la elocuente y tibia soledad
Reciba a los recién llegados,
Como hermanos,
Y les enseñe a penetrar
En el bosque de sí mismos.
Anhelo integrar en un solo valor
La Selva, los Talleres y los Libros
Los Maestros y los Consejeros
La Fe, el Paisaje y la Oración
Los grandes Proyectos del Futuro
El Arte, la Esperanza y el Amor.
Hasta donde podrán volar
El Ingenio, la Ilusión y los Anhelos?
Quisiera encontrar un heredero,
De las grandes esperanzas;
Que tenga la barrera
De la muerte
Más lejos que yo.
Para que se multipliquen los afanes,
Crezcan los horizontes,
Y se alarguen los latidos del ensueño.
Para que del poder dormido
De esta tierra
Brote un renuevo salvador.
La nieve de altura refresca,
Mi enjambre ardido de proyectos,
Rejuvenece la brisa
Y su rumor
Mi soledad.
En el arcano de este humilde papel
En este momento pasajero,
Dejo escondido el testamento
De mi impotente esfuerzo.
Quizá podrá encontrar
Sus albaceas.
Quizá esta chispa llegue a incendio.
Es una semilla no más,
Que busca
La tierra, la tierra de la multiplicación
En el morir primero..."
En el paraninfo de la Universidad Católica "Andrés Bello" de Caracas el P. José María Vélaz está recibiendo el Doctorado Honoris Causa en Educación que le otorga dicha universidad. Es el 25 de Noviembre de 1980.
El primero de los Considerandos del Documento que le anuncia el otorgamiento de dicho título, reza así: "Considerando: que la vida del Rvdo. Padre José María Vélaz significa una entrega apasionada y audaz a la educación popular latinoamericana..." ( )
Como orador de orden en la entrega del doctorado lo hace el General Rafael Alfonzo Ravard, Presidente de Fe y Alegría de Venezuela. Alfonzo Ravard en su discurso, refiriéndose a Vélaz, comenta: "Forjó e hizo suyo un lema que ha llegado a ser para él un modo de vida: ‘Excelsior', más alto, más allá, más arriba, más lejos. En todos los actos de su vida ha sido fiel a este principio, orientación definitiva de su Sistema Educativo y Pedagógico, de exigir siempre un poco más sobre la base de su propio ejemplo, porque el Padre Vélaz se empeña siempre en todo lo que hace, en exigirse un poco más, en llegar más lejos, en subir más alto".
Estas dos citas del paraninfo de la Universidad Católica Andrés Bello no son autobiografía de Vélaz. Pero la confirman.

3. LA AVENTURA EDUCATIVA DE VÉLAZ
Vélaz sabe de los costos de la Educación. Lo dijo antes recordando su experiencia como rector del Colegio San José de Mérida. Si la educación es gratuita, en los sectores populares, y con ganas de que sea masiva Vélaz encara uno de los molinos de viento más monstruosos que es la obtención de dinero y que tercamente le mantendrá en vigilia con el ronroneo imparable de sus aspas. Buena traducción en la ascética moderna de la observancia de un voto de pobreza: mendigar continuamente para aquellos que lo necesitan.
La obtención de sus presupuestos económicos para los centros educativos Vélaz la fundamentará en tres pilares:
- lo que los alumnos y sus familias aporten o generen;
- la partida oficial de los Ministerios de Educación; y
- los múltiples recursos que consiga por otras vías.
Tengo para mí que Vélaz exigió poco de los Padres y Representantes de los alumnos a la hora de levantar los colegios o de atender su mantenimiento. El se adelantaba siempre a levantar el colegio y a procurar los medios para su sostenimiento. Generaba relativamente pocos recursos de los alumnos y de sus familias para atender al colegio. Y en su pelea titánica con los Gobiernos y Ministerios de Educación de Venezuela para obtener una distribución equitativa del presupuesto nacional destinado a Educación para Fe y Alegría, apenas movilizó el tremendo caudal de reclamo justo para esta causa que son las voces de los miles de alumnos de Fe y Alegría y de sus padres.
Fe y Alegría de otros Países ha sido y es más exigente con los Padres de sus alumnos para recabar de ellos mayor colaboración y mayor presencia en la marcha y mantenimiento de sus planteles.
No obstante Vélaz no deja de solicitar su aporte a los alumnos y a sus familias:
En los comienzos de Fe y Alegría se empezó con una educación completamente gratuita, pero hace algunos años que la hemos convertido en Educación Popular, es decir, pidiendo una colaboración al nivel del barrio. ( )
Debemos de convencernos que no va en contra de la idea de la Educación Popular pedir la colaboración de un pago nominal a nuestros alumnos. Para seguir aceptando mayor cantidad de alumnos en cada centro y para abrir nuevos Colegios, tenemos que motivar a los padres y representantes a que nos ayuden. ( )
Es lógico que si vamos a ayudar a los Marginados debemos empezar animándolos a que se ayuden a sí mismos, uniendo fuerzas dispersas.
En el suburbio más pobre se podrá organizar el trabajo físico para la construcción de la Escuela. Todos podrán participar en los días del fin de semana y contribuir con alguna pequeña cuota los que tienen trabajo para la ocupación de los desempleados y que se toman como obreros para la construcción. ( )
Si con los padres de familia Vélaz, en mi apreciación, fue muy condescendiente en recabar su ayuda y en vencer sus resistencias para brindar su colaboración económica o de repercusión económica, con los Ministerios de Educación fue exigente, tenaz, combativo.
"Desde que nació Fe y Alegría, alzó su voz entonces insignificante, reclamando los subsidios del Estado. Esta conciencia y este criterio de Justicia Educativa han sido el fundamento filosófico que nos ha impulsado, cuando toda la Educación Católica aceptaba la discriminación oficial, satisfecha de la tolerancia que le otorgaba el Gobierno. Nosotros en las actuaciones internas de la AVEC exigimos por muchos años el derecho a las subvenciones educativas tanto más justas cuanto la Educación impartida fuera gratuita. Más todavía, siempre hemos predicado la incapacidad casi absoluta que tiene la Iglesia de educar al Pueblo, sin alcanzar un estado legal de Justicia Educativa. Esta no puede existir cuando el Estado sostiene por entero la Educación Oficial y niega injustamente igual prestación a la Educación no Oficial". ( )
Vélaz hace sus reclamos concretos desde las filas de la Iglesia Católica. Y desde su sensibilidad social de cristiano.
"Sin realizaciones concretas, extensas y dinámicas de los Cristianos en favor de la Educación Integral de los Marginados, tendrán poca fuerza las reivindicaciones que mantengamos en favor de los más sagrados derechos de la Justicia Social". ( )
Vélaz fustigará sin piedad a los Ministerios de Educación cuando no recibe de ellos la atención y ayuda que él solicita. La negativa a dársela le resulta inconcebible, anticonstitucional, injusta.
"Cuando se ha visitado un Ministerio de Educación tras otro durante veinte años y se ha palpado la fría indiferencia práctica, dentro de un cortés recibimiento protocolario, ante nuestros planteamientos de ayuda a todo un Sistema de Colegios Gratuitos, situados en zonas marginales, se comprende la torpeza, la mezquindad y la cerrazón mental, antidemocrática, instalada de modo permanente en el Ministerio de Educación.
"Es imposible atribuir esta actitud a las personas de los Ministerios de turno. Es mucho más grave la estructura en que ellos se han encontrado encerrados en un Ministerio de obstinada tradición estatista, de insistente presión gremial antigualitaria y de sectaria adhesión a un pasado, que hoy no tiene ya sentido". ( )
Vélaz quiere dejar bien sentado que no pide privilegios sino que reclama lo que él considera un trato de ayuda económica basado en el derecho de igualdad democrática:
"No basamos los Derechos de la Educación Católica a ser tratada por el Estado en pie de Igualdad Democrática, con la Educación Oficial en ninguna clase de privilegios, sino en el estricto derecho a la Igualdad Cívica en la redistribución de los bienes nacionales y en el no menor derecho a participar como Ciudadanos Informados, Capacitados e Integralmente Educados en las tareas comunitarias del Bien Nacional". ( )
Vélaz elevará su queja y su reclamo a la palestra no sólo de la concepción política sino también de la plasmación de la acción política de su pensamiento en materia educativa:
"Por su mayor preparación el Profesorado y el Magisterio de nuestros Planteles puede ser informado y organizado más firme y rápidamente. Además puede ser nuestro gran elemento de capacitación para los dos grupos restantes.
"Nuestro Cuerpo Docente debe dominar el concepto básico en que consiste la Democracia Representativa y debe extender este criterio en todos los medios en que ejerce su influencia y su autoridad. Debe hacer palpable a todos que el Poder sólo nace del Pueblo y que es el Pueblo quien lo delega a quienes elige como gobernantes, por un plazo fijo. Que es el Pueblo quien fiscaliza el comportamiento del gobierno; el que debe premiar a los buenos gobernantes otorgándoles de nuevo su voto y castigarlos expulsándolos del gobierno, si no han gobernado como debía. Esta es la esencia de la Democracia.
"Cómo deben de proceder los miles de Profesores, Maestros, y Auxiliares que trabajan con Fe y Alegría con los gobiernos que los tratan injustamente, discriminándoles respecto a los demás Docentes del País...? ...Deben negarles su voto e influir para que se lo nieguen todas las personas posibles en especial los Padres y Madres de sus Alumnos golpeados de lleno con la misma injusticia hecha a sus Maestros.
"Y al contrario todos nuestros Docentes con todo su influjo sobre una parte importante de la población deben organizarse para dar su confianza, para otorgar su delegación, que es lo mismo que confiar su voto, solamente a los candidatos que les hagan promesa formal de hacerles justicia en sus reivindicaciones igualitarias y antisegrega-cionistas". ( )
En el año 80 con motivo de los 25 años cumplidos de la Institución a Vélaz se le invita a subir a dos tribunas. Una es el Poliedro de Caracas con motivo de un acto masivo de celebración de las Bodas de Plata de Fe y Alegría. Toda Fe y Alegría de Venezuela está representada en el acto y delegaciones extranjeras de los otros nueve países más donde se encuentra la Institución también se sientan en las graderías. La otra tribuna es el paraninfo de la Universidad Católica donde se le entrega el doctorado en Educación Honoris Causa.
Vélaz se siente acompañado: masiva, intelectual, cordialmente acompañado. Sus pies se sienten firmes. Son ya miles los que le secundan. Se desembaraza de atavíos de protocolo diplomático. Semeja más un gladiador. Sus pies hundidos en el piso, retador.
En el Poliedro reclama:
..."Ahora es cuando debe brillar en esta multitud presente y ausente la luz de sus derechos maltratados, la urgencia de que a todos nuestros Maestros, Profesores y Auxiliares les reconozcan los Ministerios de Educación la plena igualdad con el Personal Oficial de su mismo nivel. Ahora es cuando le debe ser apreciado en plenitud a Fe y Alegría el mérito magnánimo de su servicio patriótico". ( )
En el Paraninfo de la Universidad Católica su bisturí es más atrevido aun:
"Nunca hubo en el Mundo una Esclavitud Mental Educativa tan extensa, tan generalizada y tan cobardemente acatada, como la que forman la cadena de cadenas de los Ministerios de Educación de la América Latina.
"Como el esclavo de alma esclavizada, piensa en su inercia de humanidad, que todas las cosas que lo rodean son del Amo y están sujetas con razón a la voluntad del Amo, así los ciudadanos o mejor dicho los súbditos absolutos de los absolutos Ministerios de Educación, piensan que todo el presupuesto educativo es del Ministerio de Educación y que todas las normas educativas tienen que venir del Ministerio..."
"Y así como el Amo antiguo, si hacía un favor o hasta una obra de justicia al esclavo, retenía siempre en su mano la cadena, que sujetaba la libertad, los Estados llamados Democráticos, reparten sus dones educativos casi íntegros dentro de la cadena de lo que se llama Enseñanza Oficial, o dentro de la arbitrariedad de concesiones que consideran graciosas y casi limosnas a lo que llaman, Educación Privada." ( )
"Sería admirable el advenimiento de una era consecuentemente democrática en que pudiéramos celebrar la desaparición de todos los Ministerios de Educación, que se habrían convertido en Ministerio para el Apoyo a las iniciativas Educativas de la Colectividad Nacional.
Esos nuevos Ministerios abdicarían del monopolio económico, que hoy ejercen, para crear el bono educativo de la Libertad, que entregaría el Estado a todos los Padres de Familia según el número de sus hijos. Este bono sería entregado por los Representantes de los Alumnos, al Centro Educativo que más les agradase y que más respondiese a sus propios criterios. De este modo el Estado respetaría a cada ciudadano la parte del presupuesto educativo, que le corresponde, al mismo tiempo que acataría plenamente la libertad de todos, para escoger la forma educacional de su preferencia". ( )
De dónde saca Vélaz arrestos y fuerza para encarar las exigencias económicas de su monumental empresa?. Cómo vence la insensibilidad de los medios oficiales o privados cuando pide?. Este es su pensamiento y su motivación:
"Fe y Alegría debe tener conciencia de un hecho capital: en vez de pensar primordialmente en ayudas externas de personal de todo nivel, debemos afianzar rotundamente el criterio de que: Nosotros mismos somos la más eficiente fábrica de recursos humanos". ( )
"El susto ante lo grande y la repulsa a los que lo buscan, radica en la creencia aldeana de que su enorme peso va a reposar sobre una sola espalda o que sus gastos tendrán que ser asistidos por un solo bolsillo.
"La experiencia demuestra, que el secreto de la eficacia de lo grande es, que si sirve a muchos, si ayuda a muchos, se le irán agregando dos clases de aliados naturales: los que son ayudados y los que ven que se ayuda a muchos". ( )
"Sólo lo grande en el Servicio Público, por el hecho de serlo, al fortalecerse adquiere voz y voto ante los Gobiernos. Esta peculiaridad de la fortaleza pone la iniciativa cívica en contacto con los recursos del Erario Público. Las Obras pequeñas al servicio de clanes insignificantes olvidan esta peculiaridad. No buscan el dinero público porque no sirven a la Colectividad sino a mínimas fracciones aisladas del gran conjunto. Proveen sus pequeños bolsillos y el amplio mundo los tiene sin cuidado. Son las enemigas natas de las Obras con aliento universal". ( )
Y de nuevo el dato autobiográfico en relieve:
“Pero sobre todo en ese esquema de crecimiento esforzado están casi todas las Obras de los grandes Fundadores pacíficos, que rodeados del vocerío de los cómodos y de los mezquinos que ladraban: imposible...! imposible...! mil veces imposible!, se replegaron en su soledad, en el trabajo constante y en la fuerza de la persuasión, para ir haciendo crecer las Obras que creían necesarias, por el camino de la abnegación, del heroísmo y de la Fe...
"Si la realidad histórica hubiera sido así, sólo el imposible era la solución. Pero afortunadamente... hay dos valores fundamentales que son: el Tiempo y la Fe.
"El tiempo con poder casi divino, fracciona la inmensa dificultad del propósito en partículas, que va cargando diligentemente sobre la espalda de la constancia en muchos días... en miles de días.
"La Fe produce en el hombre a quien posee, una irresistible atracción hacia el remedio de las grandes necesidades humanas". ( )
Dos datos últimos para cerrar el capítulo de la obtención de recursos económicos en Fe y Alegría. El primero tiene que ver con el Municipio de Petare en Caracas. El segundo es acerca de la posible ayuda del exterior que ha recibido Fe y Alegría de Venezuela.
Con relación al primer dato nos cuenta Vélaz:
"Fue el Municipio de Petare la primera entidad pública que cooperó económicamente con una Escuela de Fe y Alegría. El Colegio que teníamos en el Barrio Unión empezó a recibir una cuota mensual de Dos Mil Bolívares, cuando ya tenía Mil Alumnos. El Municipio nos había ayudado antes, cediéndonos dos estrechos galpones donde guardaba cabilla y cemento, para sus trabajos en el Barrio. Posteriormente cuando el Colegio hacía tiempo que había sobrepasado los Dos Mil Alumnos, esta contribución mensual pasó a Cuatro Mil Bolívares."( )
Dada la bondad del nombre y de la obra de Fe y Alegría en muchos lectores cabría suponer que del exterior de Venezuela le llueven muchas ayudas. Vélaz, a la altura del año 1977 nos dice:
"Quiero añadir dos palabras sobre las Agencias de Ayuda Internacional. Como es de todos conocido, las hay con específico carácter católico, otras son cristianas con sentido ecuménico, otras son laicas. De todas ellas hemos recibido alguna clase de cooperación. En Fe y Alegría de Venezuela esas ayudas no han llegado ni con mucho al 1% de los recursos que nosotros hemos podido promover de la generosidad nacional." ( )

3.1. Objetivos de Fe y Alegría
Es obligado preguntarle al fundador de Fe y Alegría cuáles son los objetivos que él le fija a la Institución:
Un pronunciamiento de base. El objetivo primordial de Fe y Alegría es:
"Contribuir a lograr la transformación social por medio de la Educación Popular Integral.
"Impulsar la Justicia Social y la Justicia Estructural por la auto transformación del Pueblo cada vez más educado." ( )
Su vivencia cristiana y su compromiso de hombre de Iglesia vienen enseguida a fundamentar todo su cuadro conceptual de acción de Fe y Alegría:
''En este momento no podemos decir que la Iglesia y los Educadores Católicos dan el ejemplo masivo de estar al lado de la Educación de los Más Pobres y Necesitados, como pareciera que lo urge un verdadero Espíritu Evangélico.
“Pero podemos decir que el sectarismo o la falta de advertencia administrativa de los Gobiernos no puede prolongarse, si se produce un giro claro de la Educación Católica consagrada a la elevación social, cultural, técnica y espiritual de los más Necesitados.
"La imagen de una Iglesia rica dedicada al servicio de los más ricos y de los más acomodados, es cada vez más insostenible en un orden político y más que nada en un plano pastoral.
"A Fe y Alegría le toca como misión de vanguardia, atraer a millares y millares de Educadores Católicos a esta transformación o a esta Conversión de ser, los Educadores de los Pobres.
“Si este signo y esta bandera ocupa cada día más posiciones visibles ante el mundo moderno, contaremos con su ayuda, que puede ser gigantesca. ( )
... Fe y Alegría está llamada a un inmenso crecimiento porque está en el Camino de la Historia, si es fiel a esa voz de Dios que hoy proclaman con consenso multimillonario los Pobres de Yavé. Nunca la naturaleza humana que expresa en su misma esencia la voluntad del Dios Padre y Creador fue tan clara y obligante." ( )
“FE Y ALEGRIA es una Obra o más bien, un Movimiento que crece y evoluciona bajo la inspiración cristiana del amor a los más desvalidos, no para cuidarlos y tutelarlos siempre, sino para despertar en ellos el maravilloso resorte dormido de su propia determinación, de su íntima autonomía, de su auténtica libertad". ( )
"FE Y ALEGRIA es un Movimiento Social que transforma los mezquinos e injustos criterios personales y colectivos sobre nuestros deberes respecto a la Educación de los Sectores Populares Marginados." ( )
"En toda actitud sinceramente religiosa, el Amor a Dios y a la Obra de Dios llevará al creyente a respetar y realzar la inteligencia humana despreciada sacrílegamente en el abandono de la ignorancia y esplendente sólo por obra de la Educación." ( )
Vélaz siente que Fe y Alegría está llamada a desplegar una gran cruzada de sensibilización cristiana en la que se llame a la solidaridad radical entre los hermanos recordando la voluntad de Dios de que el hombre crezca y se desarrolle teniendo a sus propios hermanos como instrumento para el logro de su deseo:
"FE Y ALEGRIA tiene como vocación, actuar entre esos dos Mundos, entre el bienestar y la miseria, entre la Educación y la ignorancia, para recordarles a los que están arriba, que los que están abajo son sus hermanos." ( )
Fe y Alegría es "un Movimiento activo y responsable, para obtener los Recursos Humanos y los Recursos Económicos, que hagan posible la mejor y más extensa Organización Educativa en servicio de los Más Pobres"'...
..."Son cada vez menos los que creen que podemos y debemos obtener recursos de la roca dura de la austeridad y de la abnegación inspiradas por la Fe. Son cada vez menos, los que confían que dentro del Hombre están las mayores posibilidades de imaginación, de invención, de asociación y que estos enormes valores sólo los despierta y aun los resucita el Amor. Son muchísimos aun los cristianos bautizados, que creen que la vitalidad espiritual está en el Ocaso, como las viejitas rezanderas de los novenarios. Son cada vez más numerosos, lánguidos y aburridores los que no creen que hay una fuente de bienes, de valor y de inspiraciones que se llama: Dios."( )
Vélaz hunde las raíces de los titulares de la Institución que ha creado, en su sentido y visión de Dios:
"Parece imposible que se haya creado un movimiento como FE Y ALEGRIA que se llama así porque tiene profunda Fe en Dios, Padre de toda la familia humana, que imprimió en el alma de sus hijos el más brillante reflejo y semejanza su poder omnipotente y de su sabiduría infinita.
"Toda la fuerza que empuja la Historia se mueve hacia el descubrimiento y la revelación de esa imagen del poder y de la sabiduría de Dios que, atesora ocultamente la inteligencia humana.
"Por esa convicción de Fe, estamos poseídos Alegría"...
"Fe en Dios, Fe en el hombre, obra privilegiada de Dios, Fe en nuestro siglo, Fe en la cultura y en el progreso como impulso de Dios a la Historia. Y Alegría de poder vivir y realizar esta Fe. Alegría de poder comunicar pronto un camino libre y luminoso a tantos niños, jóvenes y hombres tristes amarrados hoy a una ignorancia miserable." ( )
Vélaz es el hombre atento a lo que pasa a su alrededor. Es el hombre interpelado no desde los laboratorios de las ideas, o desde las teorías descarnadas del latido del aquí y del ahora. Sino que se somete al reclamo inmediato de la realidad -aunque en la escucha- se deje sentir la impronta de su personalidad.
"El estilo de FE Y ALEGRIA ha sido Ver, Oír y Oler el complejo Miseria-Ignorancia de los suburbios espantosos y dejar que todo el ser reaccione de acuerdo a esas tremendas impresiones. La cabeza y el corazón se dejan de sofismas, cuando la cruel realidad golpea sin piedad sobre los sentidos.
"Si muchos sabios cómodos vieran lo que sucede en el mundo a millones de hermanos suyos, romperían pronto las amarras con que los sujeta la altanería y el egoísmo. Esto mismo les ocurriría a tantos sociólogos de escritorio y tantos apóstoles de retaguardia." ( )
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EL PADRE JOSE MARIA VELAZ

Por: Antonio Pérez-Esclarín

Fe y Alegría debiera levantar la bandera de nuestros gloriosos y audaces misioneros de la Antigua Compañía, que tantas señales de su paso han dejado hasta hoy.

Porque Fe y Alegría cree firmemente en que Dios es nuestro Padre y en que todos los hombres son nuestros verdaderos hermanos, queremos realizar la obra de justicia más urgente: Educar a los más pobres, que son más pobres porque son más ignorantes.

La educación del hombre, en la misma medida en que debe ser integral y educarlo totalmente, tiene que dedicar su afán primordial a las necesidades fundamentales, entre las cuales emerge como primaria y principal, la alimentación y la Salud Humana.

Todo lo que contribuya a una Educación Integral y Actualizada de las Clases Populares es la vocación de Fe y Alegría incluídos, como es lógico, los más altos estudios universitarios.
(P. José María Vélaz)



VELAZ, EL MISIONERO

Hay hombres que sembraron sus vidas en la tierra fértil del servicio. Por eso, fueron capaces de levantar grandes cosechas en el corazón de multitudes. Uno de estos hombres fue el Padre José María Vélaz, el fundador de Fe y Alegría, ese movimiento educativo que, nacido en un rancho de Caracas, ha llevado sus banderas de Educación Popular Integral a los barrios y campos de trece países latinoamericanos.

El Padre José María Vélaz nació en Rancagua, Chile, en el seno de una familia en la que se vivía a fondo el cristianismo. Su abuela materna le sembró una especial devoción a la Virgen que habría de durarle toda la vida y que le brindaría momentos de especial consuelo y plenitud espiritual, especialmente con el rezo del rosario. El propio Padre José María confiesa que lo rezaba todos los días, incluso los quince misterios, y en la cumbre de su vida recordará con especial cariño a su abuelita como “una de esas Viejecitas Santas que después de darle su vida a sus hijos, a sus nietos, a sus huéspedes, pues tenía un hotel, a sus pobres a quienes recibía como a Cristo, ya con más de 80 años, casi paralítica en su cama, sacaba los brazos sobre las sábanas y rezaba, hora tras hora, sus Rosarios.

En su fino rostro arrugado, pero siempre sonrosado, brillaban de dulzura y felicidad, sus ojos alegres. Un rosario para cada uno de sus cinco hijos, otro para cada uno de sus yernos, y otros para sus once nietos. Pero, como entre estos últimos, había dos que ella consideraba en mayor necesidad espiritual, a esos les ayudaba con dos Rosarios a cada uno. Total y sin fatiga, 21 Rosarios de cinco decenas, es decir, 105 Padres Nuestros en plena consolación” (Cartas del Masparro, pág. 134).

Cinco años tenía José María, que era el mayor de los cuatro hermanos, cuando murió el padre de un infarto. La mamá tuvo que atender con toda energía los negocios y el cuidado y atención de cuatro niños muy pequeños. Este hecho marcó profundamente al joven José María que siempre fue un arduo defensor del valor, capacidad y entereza de las mujeres.

Cinco años después de la muerte del padre, la familia se volvió a España. Estos diez años chilenos le dejaron a José María recuerdos de montañas, de potreros, árboles y ríos. Y allí, de los labios del río Cachacual, en el que se dio sus primeras zambullidas, aprenderá a vivir en la inestabilidad del darse permanente. Su vida habrá de ser río, un perenne deslizarse dando vida. Chile se le quedó también para siempre en el alma como raíz de su profunda sensibilidad latinoamericana, de su viveza, de su carácter romántico y aventurero.

En España, la familia se estableció en Loyola, a la sombra del santo Fundador de la Compañía de Jesús. Vendrán años de estudio y de trabajo, de estrechez económica, de domar el espíritu y templarse para cosas grandes. Serán también años de muchos y apasionados sueños. El mismo José María nos recuerda cómo estando interno en el colegio de los jesuítas de Tudela en que “nos imponían aquellos siniestros estudios de dos horas o más, yo iba feliz a ellos, porque a los cinco minutos de riguroso silencio, con los codos clavados en el pupitre y las manos apoyando la frente y cubriendo los ojos, con una pantalla protectora, ya me había fugado de aquella cárcel de rutina y viajaba por las islas madrepóricas de las Marianas y Carolinas, o por las selvas de la Amazonia o por la Taiga Siberiana. A veces, acompañaba de cerca a Simbad el Marino” (Cartas del Masparro, pág. 205).

En sus sueños podía ser pastor de numerosos rebaños de ovejas, general invicto de grandes ejércitos triunfadores o tribuno que defendía con un verbo contundente los derechos del pueblo. Poco a poco, sin embargo, un sueño especial se fue imponiendo sobre todos los demás: sería misionero para llevar la luz del evangelio a las inmensas multitudes que lo desconocían. Se convertiría en un nuevo Francisco Javier. Si Javier había muerto a las puertas de la China, él continuaría su obra cristianizadora con el mismo ímpetu y el mismo entusiasmo.

Para poder realizar este sueño, abandonó sus estudios de Derecho y se hizo jesuíta. Sus estudios y la situación política de España lo llevaron por varios países europeos y, cuando estaba esperando ser enviado a China, sus superiores decidieron mandarlo a Venezuela:

“Yo llegué a Venezuela hace ya más de 48 años -escribió Vélaz en El Masparro-. Me da como miedo decirlo, pues me parece mentira. Llegué con cierto desengaño, pues toda mi ilusión apostólica era ser Misionero en China. A esta Misión estuve destinado cinco años y cuando desterrado en Bélgica, me preparaba para viajar al Oriente, me llegó una cartica de mi Provincial, que me cambió diametralmente el rumbo: ‘Viento del Este, Viento del Oeste’ y caí, casi sin quererlo, en Venezuela.

Tengo que decir que Venezuela me fue ganando poco a poco hasta enamorarme totalmente. Pero mi trabajo fue durante muchos años seco y duro, con una sensación de trabajar una tierra difícil y de frutos distantes en la esperanza.

Ahí quedaron largos años en los Colegios y después de un tirón, ya casi 30 años en Fe y Alegría, con Fe oscura, pero firme en que la siembra educativa daría resultados abundantes, aunque tardara mucho la cosecha de la alegría” (Cartas del Masparro, pág. 174).

Al llegar a Venezuela, trabajó unos años en el Colegio San Ignacio de Caracas y regresó a Europa a continuar sus estudios de teología y a ordenarse de sacerdote. De regreso a Venezuela, permaneció dos años en Caracas y, en agosto de 1948, fue nombrado rector del Colegio San José de Mérida. Allí se reencontró con los Andes que lo volverían a aguijonear una vocación de grandeza en el servicio, una permanencia en la audacia y en el riesgo. A Vélaz le atraerían siempre las montañas, los ríos, las llanuras infinitas, los árboles. El plantó con sus propias manos cientos de árboles, denunció los crímenes ecológicos de las compañías maderas, a las que llamó “Mataderos Forestales” y “Mataderos Industriales para la Deforestación y el Afeamiento del Territorio Nacional”, y se cuenta que, cuando construían San Javier del Valle, hizo guardia varios días para evitar que las máquinas tumbaran algunos arbolitos. Y hasta un pobre fresno comido por las vacas, fue objeto de su especial predilección y mereció una de sus poesías:

Era un niño al que le han mordido
los brazos y el rostro.
Pobre fresno lleno de cicatrices y muñones
se ha quedado enano
cuando sus hermanos detrás de la cerca
se mecen gigantescos en la altura.
Torcido está.
Tres pequeñas ramas verdes le dan aliento todavía.
Yo quisiera alargárselas siquiera medio metro
a fin de que estuvieran más altas
que los hocicos destructores
y pudiera fugarse hacia el cielo
para darle fuerza a las raíces
y robustez al tronco
que corrigiera tantas torceduras.

Siendo Rector del Colegio San José de Mérida, el 15 de diciembre de 1950, 27 alumnos del colegio perecieron en un accidente aéreo. Volvían a Caracas llenos de alegrías, ilusiones y prisas, a pasar las navidades con sus familias. Pero el avión, como un pájaro apedreado, cayó para siempre en el páramo Las Torres (Edo. Trujillo).

El Padre Vélaz ideó en su homenaje una casa de retiros espirituales como un recuerdo luminoso de ese racimo de jóvenes segados por la muerte. Y así nació la Casa de Ejercicios Espirituales de San Javier del Valle, un lugar para mirarse hacia adentro, para reencontrarse con Dios que habla en el rumor de la cascada, en los labios del césped, en el colorido de las flores, y que todas las tardes se pasea con la niebla por esos amplios corredores.

Vélaz no era plenamente feliz con su trabajo en los colegios de los jesuitas. Su corazón misionero seguía latiendo con ardor de multitudes. Primero pensó fundar una red de escuelas en varios pueblitos andinos -Tovar, Ejido, La Puerta, Santa Cruz de Mora...- que dependerían del Colegio de San José de Mérida. Después, cuando terminó su período de Rector del Colegio San José, ideó una red de escuelas campesinas por los llanos de Barinas donde le ofrecían 2.500 hectáreas al increíble precio de 7.000 bolívares. Cuando le planteó su proyecto al Padre Provincial, no fue comprendido: “Déjate de Quijotadas y vete a la Universidad Católica”, le dijeron. Vélaz obedeció sin comprender. Se fue a Caracas. Allí lo estaba esperando Dios para que fundara Fe y Alegría y así pudiera vivir a plenitud su vocación de Misionero.

Porque fundamentalmente eso es lo que fue el Padre José María Vélaz a lo largo de toda su vida: un incansable misionero que consideró la educación como el medio fundamental de evangelización, como el principal instrumento de cristianización de las mayorías abandonadas. No en vano Vélaz mantuvo una especial admiración por las reducciones de los jesuitas en el Paraguay y por las hazañas de los misioneros de la red fluvial del Orinoco. Así como nunca pudo entender cómo la Iglesia y aún la misma Compañía de Jesús había abandonado su pujanza misionera de siglos pasados:

“Fe y Alegría debería de levantar la bandera de nuestros gloriosos y audaces misioneros de la Antigua Compañía, que tantas señales de su paso han dejado hasta hoy.

Nuestras Reducciones de los Siglos XVI, XVII y XVIII han influido en mí poderosamente al fundar Fe y Alegría. Siempre las Misiones me atrajeron... Así como las he admirado, no he llegado a explicarme por qué la Nueva Compañía al regresar a América, no ha podido o no ha querido reiniciar tamaña epopeya cristiana” (Cartas del Masparro, pág. 68).

EL NACIMIENTO DE FE Y ALEGRIA

Estando encargado de la atención espiritual de los jóvenes de la Universidad Católica, Vélaz quiso que los estudiantes de la Congregación Mariana fraguaran una profunda sensibilidad social al palpar la miseria en que vivían multitudes de hermanos. Y así, los domingos solían salir a los barrios de Catia a enseñar catecismo y repartir algunas bolsas de ropa y de comida. Pronto entendieron, sin embargo, que el servicio cristiano, para ser de veras eficaz, se tenía que encarnar en una amplia red de escuelas, en un vasto movimiento de educación que rescatara a las mayorías de la ignorancia, raíz de la más profunda servidumbre. Vélaz, que consideraba a la educación como la mayor fuerza transformadora del mundo, pensaba que la falta de educación era la causa principal de la marginalidad y de la miseria: “Pueblo ignorante es Pueblo sometido, Pueblo mediatizado, Pueblo oprimido. Por el contrario, Pueblo educado es Pueblo Libre, Pueblo transformado y Pueblo dueño de sus destinos” (Discurso en la Universidad Católica con motivo del otorgamiento del Doctorado Honoris Causa en Educación).

La primera escuela nació de un acto de rotunda generosidad: cuando el obrero Abrahán Reyes se enteró que el Padre Vélaz y su grupito de universitarios andaban buscando un lugar para la escuela, les ofreció su casa. Durante ocho años, trabajando en sus ratos libres, Abrahán y su esposa habían construído esa casa, la habían ido moldeando con sus manos y sus sueños. Carreteaban el agua para la mezcla en latas de manteca desde varios kilómetros. Y una vez terminada, la ofrecieron con sinceridad y sin aspavientos. Así nació Fe y Alegría: en una casa regalada con 100 niños sentados en bloques sobre el suelo. El gesto de Abrahán y su señora habría de despertar múltiples y espontáneas generosidades que, desde sus inicios, han marcado la trayectoria de Fe y Alegría: una de las muchachas universitarias regaló sus zarcillos. Los rifaron y con lo que se sacó de la rifa se compraron los primeros pupitres y hasta alcanzó para darles algo a las primeras maestras. Esta fue la primera rifa de Fe y Alegría. Posteriormente, la rifa llegaría a convertirse en una especie de cruzada nacional que aglutina infinidad de generosidades anónimas y que, durante años, fue la principal fuente de ingresos para sostener y aumentar la obra.

Abrahán entregó su casa, la universitaria sus zarcillos... Otros entregarían su dinero, su fuerza, su trabajo, hasta sus vidas... Como el joven Timoteo Aguirre Pe que murió, atropellado por un carro, cuando pegaba afiches de Fe y Alegría, en las calles de Mérida.

Rápidamente, avivada por este montón de generosidades, Fe y Alegría empezó a germinar en lo imposible: Debajo de una mata, en ranchos alquilados, en escuelas que fueron creciendo sobre precipicios y quebradas, en basureros, en cumbres de cerros, en los lugares inhóspitos que nadie ambicionaba. Para conseguir recursos, además de la rifa, se emprendieron osadas campañas de promoción, se montaron oficinas, se tocó al corazón de personas generosas, se dio rienda suelta a la creatividad más atrevida: En Carora se implantarían las peleas de gallos, en Cumaná, las carreras de burros.

El propio nombre de Fe y Alegría no fue escogido al azar. Debía recoger la propia identidad, ser a un mismo tiempo espejo y meta: “Nuestro nombre de Fe y Alegría no es una casualidad, ni tampoco algo intrascendente. Es un nombre totalmente meditado, como la meta a que conduce nuestro camino. Es nuestro emblema y nuestra bandera que fue pensada muchas horas y muchas veces. Es nuestro ‘santo y seña’.

Somos mensajeros de la Fe y al mismo tiempo Mensajeros de la Alegría. Debemos por lo tanto aspirar a ser Pedagogos en la Educación de la Fe y Pedagogos de la Alegría. Dos vuelos espirituales tan hermosos y radiantes que son capaces de enamorar una vocación. Dos Poderes y dos Dones de Dios que son capaces de transformar el mundo” (J. M. Vélaz, Pedagogía de la Alegría).

Fe y Alegría siempre quiso ser una obra de iglesia que agrupara las generosidades de muchos en torno a su proyecto educativo: la comunidad colaboraría con su trabajo, levantando paredes, limpiando terrenos, pintando..., los más privilegiados aportarían sus recursos económicos, sus influencias, sus ideas, otros darían sus talentos, su trabajo. Y Fe y Alegría liderizaría el clamor popular de Justicia Educativa en defensa de los derechos a la educación de los más pobres. El Ministerio de Educación no es el amo, sino un simple administrador de los recursos de todos. Fe y Alegría tendría que crecer fuerte para hacer oír su voz como “un fuerte rugido de leones”.

En el Discurso que el Padre José María pronunció en la Universidad Católica con motivo de recibir el Doctorado Honoris Causa en Educación, su voz tembló de santa indignación:

“La Justicia a Medias es intolerable como meta.

Después de tanta lucha no nos podemos resignar a vivir en una Justicia a Medias, recordando que las cosas estaban antes mucho peor que ahora.

Este debe ser el momento más alto, más claro, más resonante de nuestra exigencia de Justicia Integral, en el campo educativo de Fe y Alegría.

Hay que decir que cuando a los Maestros de nuestras Escuelas gratuitas, los Estados les pagan inferiormente, cometen una injusticia discriminativa, que se acumula sobre la injusticia de no darnos lo que debieran para construcción y equipamiento de los planteles. Y que cuando no les reconocen escalafón, ni otros derechos recibidos por los demás Maestros recalcan una perniciosa injusticia.

Y que además cometen una insigne torpeza administrativa(...)

Nuestra bandera es bandera de Justicia en Educación de los más pobres, discriminados, inferiorizados, insultados en su dignidad humana en Estados que se proclaman igualitarios y democráticos.

A Fe y Alegría le ha tocado romper las barreras de la injusticia estadista, neciamente centralizadora”.


VELAZ, EL EDUCADOR

Fe y Alegría se define como un movimiento de Educación Popular Integral. En estas dos palabras, ‘Popular e Integral’, tan preñadas de sentido, se compendia la esencia de su propuesta educativa.

Desde sus orígenes, Fe y Alegría quiso echar su suerte con los más pobres. Frases como “Fe y Alegría comienza donde termina el asfalto, donde no gotea el agua potable, donde la ciudad pierde su nombre”, reflejarán su inquebrantable decisión de insertarse con los más desposeídos: “Nos hemos atrevido a levantar una bandera -escribirá Vélaz- cuando tantos arrían y desdeñan las banderas. Nuestra bandera ha sido la Educación Integral de los Más Pobres, es decir, de los más menospreciados e ignorantes, y como estos son muchos millones, nos hemos atrevido a la Educación de Millones. O lo que es lo mismo: a la liberación de millones, a la evangelización de millones, a la salvación de millones” (Fe y Alegría. Características Principales e instrumentos de acción). Y esto como una consecuencia simple y lógica de tomar en serio el cristianismo: “Porque Fe y Alegría cree firmemente en que Dios es nuestro Padre y en que todos los hombres son nuestros verdaderos hermanos, queremos realizar la obra de Justicia más urgente: Educar a los más pobres, que son más pobres, porque son más ignorantes”. “Dios no hizo estos Hermanos nuestros para la miseria. La maldad de los hombres los ha vuelto miserables. Miserable quiere decir merecedor de compasión. Pues si merecen la compasión de Dios y nuestra compasión de Hermanos, a nosotros nos toca hacer dinámica esta compasión” (Cartas del Masparro, pág. 34y 117).

La educación de Fe y Alegría no puede ser “una pobre educación para los pobres”, sino que tiene que ser una educación de calidad, “la mejor educación para los más pobres”, una educación integral que forme a la persona en su totalidad.

Si la educación es para el Padre José María un instrumento de liberación y de humanización, si por medio de ella contribuímos a continuar el plan salvífico de Dios que quiere el desarrollo pleno de cada hombre, no bastará educar a todos los hombres, sino que habrá que educar a TODO el hombre. Tendremos que rescatar a la educación de su acadecismo vacío y estéril en que está atrapada, para hacer de ella un medio de crecimiento personal y social. Educar a todo el hombre supone tomar en cuenta al alumno en su totalidad de persona y como miembro de una determinada comunidad, y no como mera cabeza o como un receptáculo a llenar con conocimientos muertos. Habrá que atender su estómago si tiene hambre, su salud resquebrajada, su corazón herido por el desamor. Habrá que hacer de él una persona fuerte, generosa, de manos trabajadoras y pies solidarios, con una sexualidad y una afectividad maduras y responsables, con unos ojos críticos y autocríticos, capaces de descubrir y apreciar lo bello, de admirar la Naturaleza como espejo de Dios, con un olfato especial para percibir lo que sucede y las causas porque sucede, con unos oídos atentos a los clamores de su gente, y con una palabra que sea expresión de vida, voz valiente de los que no tienen voz. “La educación del hombre -escribirá Vélaz- en la misma medida en que debe ser integral y abarcarlo totalmente, tiene que dedicar su afán primordial a las necesidades fundamentales, entre las cuales emerge, como primaria y principal, la Alimentación y la Salud Humana”. Por ello, debemos “diseñar una Educación Integral en que la cabeza y el esfuerzo de los brazos tengan lugar, donde el trabajo personal y el ensamble colectivo se practiquen, donde el buen decir se cuide y el buen realizar estimule, donde la constancia sea aliada de la valentía, donde todo estudio sea comprobado por la práctica, donde la confianza en sí mismo y la necesidad de la iniciativa individual sea conjugada con la oración humilde y la esperanza en Dios.

Nos hacen falta Academias de Cristiandad y Venezolanidad”. (Cartas del Masparro, pág. 120 y 64).

En otras oportunidades hablará Vélaz de la necesidad de que los colegios sean espacios de vida y de alegría, canteras de personalidades vigorosas, que se deben transformar en “Semilleros de Hombres Nuevos”, “Escuelas de Valentía”: “Escuelas de leones que rujan a coro para defender sus derechos de ciudadanía”: “Enseñemos a los jóvenes a vencerse a sí mismos y a dar su vida por la salvación de los demás... Enseñemos a nuestros Amigos y Alumnos a arrancarse de la ley de la gravedad universal del egoísmo y del enriquecimiento personal”. “Cada colegio de Fe y Alegría tiene que ser una verdadera fábrica de Hombres Nuevos y de Cristianos Insobornables”. “Pongámonos con toda el alma a preparar hombres libres, que para poder serlo, tienen que ser antes hombres cultos, hombres técnicos, hombres emprendedores y hombres cristianos de entrega al servicio de los demás” (Cartas del Masparro, pág. 54 y 19).

VELAZ, EL PIONERO

Hombre incansable, de frontera, el Padre José María nunca se contentaba con los logros alcanzados. Siempre aspiraba más. No podíamos aburguesarnos en Fe y Alegría cuando cada vez era mayor la magnitud del desamparo. Convencido de que Fe y Alegría corría el peligro de rutinizarse en una serie de escuelas urbanas tradicionales, dedicó los últimos años de su vida a impulsar una educación que asumiera cada vez con mayor seriedad el mundo del trabajo y que preparara a los alumnos para ejercer dignamente un oficio.

Había que emprender una cruzada educativa que lejos de considerar a la educación como un medio para “no tener que trabajar”, fuera ella mismo trabajo, producción. Consciente del grave daño que le había hecho a Venezuela el “escarnio de las escardillas que ha llevado al desprecio de las manos trabajadoras”, emprendió con toda su energía la superación de esas escuelas tradicionales, desligadas de la vida, donde los alumnos aprenden cosas inútiles, que no les sirven para nada y que, por ello, las abandonan antes de tiempo o las soportan en una especie de ritual que los deja vacíos y derrotados: “Si queremos que la Educación no cree Entes o entelequias separadas de la vida popular, tenemos que llegar con nuestra enseñanza a aquellas actividades que le permitirán al Pueblo una vida digna, una alimentación completa, una habitación de seres humanos, y un nivel cultural y espiritual cónsono con los planes de la modernidad y de la cristiandad” (Cartas del Masparro, pág. 20).

Para impulsar este tipo de educación en el trabajo productivo se fue Vélaz primero a San Javier y cuando consideró que estaba ya bien afincado este Instituto, con un ciclo diversificado profesional del que egresan los alumnos como Técnicos Medios en 13 especialidades, se metió llano adentro en busca de su viejo sueño de montar una red de escuelas agropecuarias y forestales para los campesinos desamparados.

Los inicios en San Javier del Valle no fueron fáciles. La Hna. Montemayor que convivió con el Padre José María gran parte de sus últimos años, nos recuerda cómo sólo tenían entonces en San Javier “un montón de proyectos y de sueños y dos mil bolívares”. Primero idearon una Escuela de Artes Aplicadas que completara con una buena formación profesional la educación academicista que recibían los alumnos del Valle. Pero ni ellos ni sus familiares entendieron el proyecto y no respondieron al llamado. Surgió entonces la idea de un Internado y se fueron a reclutar alumnos por los pueblos del Sur del Estado Mérida. Empezaron así con siete alumnos: cinco hembras y dos varones. Al año siguiente ya tenían 72 alumnos, y al otro, 180. Entonces, con palabras de la Hna. Monte, “tuvimos que empezar a hacer milagros para acomodarlos a todos y darles de comer. Porque toda la obra de San Javier ha sido un largo y contínuo milagro”.

Vélaz nunca pensó de San Ignacio del Masparro como una única escuela en el corazón de los llanos de Barinas. La entendió como la primera, la punta de lanza de un vasto proyecto educativo de Institutos Agropecuarios Forestales que contribuyeran a levantar de su miseria a los campesinos de Barinas:

“San Ignacio del Masparro será el inicio de una multiplicación de escuelas agrícolas y forestales..., una bandera que no ondee sola en las orillas del río... No pretende ser un Colegio agrícola único y sin prole. Lo que aquí se trata de lograr es un modelo, un piloto, un Instituto que sea germen y prototipo para que Fe y Alegría emprenda con definitivo entusiasmo y dedicación la gran Aventura de la Educación de los Campesinos Depauperados de la Región más promisoria de Venezuela” (Cartas del Masparro, pág. 82).

Al Padre José María le dolía en el corazón el abandono del campo y no podía entender como la propia Iglesia vivía prácticamente de espaldas en toda Latinoamérica al clamor de los campesinos:

“La Iglesia en conjunto se ha olvidado de lo que es la Población de nuestros inmensos campos. Se asoma a algunos Pueblos y pueblitos pero sin ofrecerles a sus gentes casi nada de lo que les preocupa en su desamparo espiritual y civil. El esquema Parroquial no tiene casi nada que sobrepase un tenue servicio burocrático para cristianos de décima categoría... Le advierto que si por algo estoy en el Masparro y quisiera estar en 100 Masparros, es porque la Iglesia Venezolana tiene urgente necesidad de empeñarse a fondo en el servicio a los más pobres y Humillados, que son nuestros campesinos... Es evidente que la Educación para la Producción Alimenticia y para la Salud, son un deber básico de la Iglesia hoy, sin los cuales la Evangelización pura no tiene ni base, ni sostén, ni crédito, ni ejemplaridad” (Cartas del Masparro, pág. 169, 166 y 120).

En San Ignacio del Masparro le sorprendió la muerte. Como siempre, su mente ardía con múltiples y ambiciosos proyectos. Estaba intentando introducir a Fe y Alegría al Africa, acababa de venir de la Gran Sabana donde quería iniciar una red de escuelas para atender a “los más pobres entre los pobres”, los indígenas, sus “Cristos desnudos”. Su imaginación desbordada que convertía cualquier suceso en un proyecto, andaba ideando “criadores de morrocoyes, galápagos y tortugas”, “santuarios ecológicos”, “hatos de chigüires”, “gallineros fluviales de cachamas”, “bosques de samanes gigantescos”, “serpentarios”, “hoteles fluviales”, “bodegas de vino de mango”...

La noche antes de su muerte se sentía especialmente feliz. Había, por fin, conseguido unas maestras para su escuela del Masparro, y después que cenaron todos juntos, estuvieron cantando y celebrando. Cuando la madrugada del día 18 de julio le sobrevino el infarto, su preocupación era que no se enteraran las maestras para que no se preocuparan. Luego, cuando adivinó que ese dolor tan fuerte era Dios que le llamaba, pidió una oración y, a horcajadas de ella, se marchó con la mañana y con el río a seguir soñando y dando vida en el océano del cielo.

Hoy, cuando los que hemos agarrado su bandera, estamos recordando los jalones de su vida, debemos nutrirnos de su espíritu, de su audacia, de su tesón de pionero para enfrentar los nuevos retos que nos plantea la situación cada vez más golpeada de las multitudes latinoamericanas.

Porque, hoy más que nunca, cuando están tan de moda los acomodos y las claudicaciones, “nos hace falta en Fe y Alegría un Cristianismo comprobado por el valor, por la austeridad en el trabajo y en el uso de los medios materiales, por la curiosidad en el mejoramiento técnico, organizativo y humanístico, según las condiciones geográficas y sociales de nuestro pueblo más pobre y apartado. Un Cristianismo de Obras Activas y Vitales en bien de nuestros Hermanos más Olvidados” (Cartas del Masparro, pág. 51).

Los retos que tenemos por delante son inmensos: “La vocación de Fe y Alegría es todo lo que contribuya a una educación integral actualizada, incluídos, como es lógico, los más Altos Estudios Universitarios”. Ante esos retos, es bueno que nos sintamos pequeños, “como alguien que tuviera que escalar el Himalaya con los pies descalzos”, pero no olvidemos que nuestra fortaleza viene de sentir que “no estamos solos... Dios va con nosotros o mejor, vamos en el camino de Dios ayudándole a amparar y educar a muchos de sus Hijos más pobrecitos y desamparados que él ha querido que los cuidemos y amparemos” (Cartas del Masparro, pág. 103).
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